martes, 16 de diciembre de 2008

De regreso

Al final, no sé para qué le dí al blog el nombre de “Días de Ber”, si ahora estoy poniéndome a escribir sobre varios momentos que se han ido acumulando.
En realidad, debería contarles lo que sucedió hace muchos años, cuando tenía como “referente”, o “ídolo” a un primo que por primera vez me hizo escuchar (y entender) a Los Cadillacs. Matías, tenía el disco “El León”, de 1992 en su casa de La Florida, donde vivía con mis tíos, Raúl y Silvia, y sus hermanos Nico, Juli y Romi. Esperen, que me acordé de algo más antiguo, aunque ahí aún entendía poco y sólo lo tengo en la memoria porque esta es muy buena.
Allá por mediados de los ´80 cuando aún vivíamos en Mar del Plata en nuestra primera etapa, íbamos a las tradicionales “Caminatas” del Supermercado Elefante y en una de ellas, cerró tocando una banda que decía algo así como “nada, nada, no veo un carajo”. Si sos de acá te acordarás, y sino te cuento. El evento era ir caminando por Colón, subir la loma, bajarla y ahí en la costa, fue el primer recital donde los vi. Tenía 5 o 6 años...
Volviendo a la historia de mi primo, me acuerdo que el con sus amigos se pasaba las tardes de verano y pileta escuchándolos. Ahora no recuerdo el nombre o sobrenombre del gordo morocho de barba que era el más fanático. Era algo así como “Cacho”, o “Mocho”, “Gacho”, “Otto”. Seguramente, si Mati lee esto, se acordará. Estoy hablando del año 1993 aproximadamente, para situarlos en la época. Bernardo era un niño de 11 años.
Un verano uno más tarde, “Matador” en todas las radios sonó y ahí fue el click. Mi primo y sus amigos habían presagiado algo. Y en esos tiempos, no era como ahora, que todos han ido a ver a Los Piojos al primer garage en el que ensayaron, y se oyen cosas por el estilo.
Vino el disco “Rey Azúcar” un año más tarde y ese fue el primero que me compré. En el ´95, mi viejo invirtió un equipo “Technics” re grosso que aún perdura y fuimos a Musimundo a elegir discos. Mi hermana se llevó uno de éxitos de una radio; y también compramos el “Nosécuánto Hits” que traía hasta el tema de Nicole Neummann de Amigovios! Yo me elegí el que hoy por hoy, defiendo como el mejor de Los Cadillacs.
Sigamos, al tiempo, otro primo, Germán, me llevó a verlos a GO! que hoy se llama GAP. Ahí presentaban el disco. Y todavía recuerdo que me encantó “Saco azul”; “el” tema a mi entender. Supongo que algo tiene que ver lo que dice mi memoria. Debe haber sido en enero del ´96 o por ahí. Entramos gratis, sin hacer cola, muy bueno! Todo porque la novia, luego esposa y ahora ex, de Germán, estaba en la caja o boletería. 100% argento todo.
Fuimos creciendo juntos. Ellos como músicos y yo por la vida. En el ´97 los vi en Tandil, en una noche hermosa de octubre en el Anfiteatro Martín Fierro; y en el 2000 en Obras, cuando grabaron “Hola” y “Chau”.
Me compré los discos, otros me los regalaron, Vasos Vacíos se lo “robó” un amigo del boliche donde laburaba je… y así fui completando mi colección de originales, cuyos bonus tracks son uno en vivo en Obras en 1997, y otro en El Divino 1999.
Es lindo tener una banda así que te acompañe. Por lo menos para mí, que me encanta la música, me hizo muy bien en épocas no muy lindas, poder escuchar bien fuerte ciertos temas de Los Cadillacs. Qué se yo.
Y el tiempo pasó y no los pude seguir viendo. Era chico cuando tocaban mucho, y cuando crecí dejaron de hacerlo. Entonces surgió La Vela que tomó la posta y sobre la que ya les contaré más adelante.
Varios de los integrantes siguieron haciendo música por separado y hubo que rebuscárselas para seguirlos. Lo de Flavio no me gustó mucho, sí lo de Vicentico y lo de los demás. Fuimos con mi hermano a ver a Fernando, Sergio y el “Toto” con Mimí Maura, y también al “Gordo”, que nos hizo divertir y emocionar haciendo temas de LFC.
Hasta que llegó este 2008 y los rumores de la vuelta. Lo tomé tranquilo. Debe haber sido la edad. En otra época, me hubiese vuelto loco. De hecho, esta vez, no tenía pensando ir a verlos a River porque era mucha plata y prefería usar los días libres del diario para otras cosas. Pero me acreditaron y fui. Llegué con lo justo el viernes, cuando Buenos Aires era un caos.
Y cuando empezaron a tocar, todo esto que les estoy contando resurgió. Fue como un nuevo “enamoramiento”. A pesar de que algunas cosas del hoy no las comparto, como que hayan “cumbiado” un temón como Padre Nuestro, o todo el circo de los celulares y demás; ellos y su música son dos pesos (o euros jaja) aparte. El ska de siempre, el regreso, las canas, las panzas. Los temas nostálgicos, esos que escuchaba mi primo con sus amigos, después yo y los míos, que sonaron en una noche inolvidable.
Lo único que lamento es haber estado solo. Pero ellos tienen ganas de seguir y yo de seguirlos, entonces habrá oportunidades para verlos junto con mi gente. Salud Cadillacs. Gracias por la música.