viernes, 24 de diciembre de 2010

Partidas y arribos

Y tenía ganas de escribir. Sí. Más o menos desde abril que vengo “produciendo” algo sobre lo que nos pasó. A mí, a vos y a nosotros. Es mi “post”, pero hay varios incluidos.
Creo que, en la mañana del 24 de diciembre de 2010, estando en Mar del Plata, escuchando en modo “random” a Rosana y dos discos de Diego Torres, es el momento indicado para expresar. Es un momento muy “maricón” el que me agarró. Porque el 2010 ha sido un año fuerte. Pasaron cosas grossas. De las lindas y de las feas. La gran mayoría fueron fuertes.
Ya empiezo a pucherear cuando hago el recuento en el marote.
Seguramente se me pase algo, porque el repaso es mental, de la memoria. No es que fui anotando todo mes por mes cual campaña de Unión, Alvarado, Aldosivi, Quilmes y Peñarol en el diario.
Lo que más recuerdo entre las cosas “bajón” del año es que el abuelo Orfel y Shala se fueron de paseo juntos, allá por abril. La perra-lechona-personaje se fue el 10; y el viejo-personaje el 30 (ah bueh, suena Color esperanza).
Eran las 12 y la nueva integrante de la familia pidió salir y jugar. Ya les contaré sobre su “arribo”. Pero la cuestión es que me distrajo, después me fui y ahora retomo. Estamos pisando las 19.30 y estoy con una Brahma helada en el parque.
Aquellos dos que nombré un párrafo más arriba, deben andar quién sabe dónde, también con Don Raúl, mirando a todos. Vigilándonos. Son parte de las partidas. Esas que duelen mucho y se extrañan seguido. Pero, en mi caso, sus recuerdos son divertidos, frescos. Siempre están, siempre los tengo, los nombro y me río, aunque también "puchereo".
Son dolores fuertes, pero hay que seguir. Cuesta asumir y cuesta aguantar. Pero hay gente que nació con esa tarea y nos gusta hacerla. Por suerte, con los que me rodean, somos varios.
Además, también llegan las buenas noticias para "emparejar" un poco. Embarazos, nacimientos, noticias. Amigos, amigas, salidas, brindis. Canciones, bandas.
Cada vez que pasa algo feo, se valora mucho más lo lindo. Por eso la palabra "disfrutar" es una de las que más me gusta en el presente y seguramente en el futuro inmediato y los futuros que siguen.
Por eso decidimos contar, con Vane, que nos vamos a casar el 12 de noviembre de 2011. Ella ya fue la protagonista del blog, cuando escribí algo sobre los anillos que picaban cerca… Lo hicimos "oficial" en mi cumpleaños, a fines de mayo. Todos se pusieron contentos. Luego hubo que difundirlo a muchos y comenzar a organizar. Tenemos varias cosas, faltan tantas otras, pero la decisión está tomada.
También fueron protagonistas de mis mariconeadas, alguna vez, varias mujeres. En esos momentos porque se casaban. Y hoy, por los arribos. Emilia ya trajo a Clarita y Juli a Santi. La "China", avisó que alguien llegará en siete meses. Son lindas noticias.
Además, aparecieron cosas positivas en lo laboral, con algunos aumentos, que se sumaron a la juventud, la energía y las salidas de siempre.
En el deporte, mis primos salieron campeones con el club de su vida. En el que empezaron y terminarán sus carreras con rugbiers. En el club donde sembraron los árboles que hoy son enormes. Le ganaron al clásico Sporting en la final, en Tandil y en julio. Yo estuve ahí y me emocioné. Nunca voy a borrar de mi memoria ese momento.
Creo que en los arribos y las partidas se puede resumir el 2010 del corazón. Seguramente me olvidé de algo pero como soy ansioso, quise terminarlo y que lo lean. La Brahma, aún no se termino. Mis ganas de aguantar tampoco. Sean felices, ríanse, disfruten cada cosa, pónganle mucho aguante y estén en todos lados donde puedan, aunque lo tengan que hacer a la vez. El blog maricón de Bernardo deja una nueva entrega, a la espera de más arribos y menos partidas.

martes, 23 de noviembre de 2010

Manzanas podridas

Dicen que, cuanto más te molesta algo, más veces aparece para seguir haciéndolo. Y eso me pasa a mí. En la manzana de mi casa, se escuchan ruidos por todos lados. En la de enfrente, también. No solamente eso, pasan cosas raras. Muy raras.
El barrio es “tranquilito”, y eso conspira contra la tranquilidad. Hay muchos niños, por ende muchos gritos, llantos. De un lado, nos golpean la pared porque el garage es contiguo. Del otro, gritan, se pelean, se insultan. Todos, no únicamente los pequeños. No solamente elevan el tono de voz cuando están enojados, sino que hasta lo hacen para ofrecer “¡CHORIZO O MORCILLA!” en algún asado. Pero son buenos. Realmente nunca pude terminar de contar cuántos niños y adultos hay. Pero se escuchan muchos “Camiiiiiiila”, “Juanaaaaaaaa” y “Lucianoooooo”.
Del mismo lado que nos golpean la pared, la derecha, los dos pequeños, a veces se pasan para nuestra vereda a buscar sus pelotitas y destrozan las plantas de mi vieja. Cuando ella sale “enfurecida”, el grande acusa: “él fue”, señalando a su hermano menor.
Las vecinitas y vecinitos de la izquierda, tienen la “Pelopincho” en el patio durante todo el verano. ¡No van a la playa, aunque estemos a 10 cuadras! Y obviamente, por todo lo anteriormente enunciado, no me caen para nada simpáticos los feriados, ni los perfeccionamientos docentes.
Pero la “tortura” no termina en las casas contiguas, sino que se extiende a las de enfrente y a las restantes de la manzana. Siguiendo con nuestro misma parcela, hay un perro que aúlla insoportablemente desde hace un año en alguna vivienda que espero descubrir algún día. Primero pensamos que era porque estaba lastimado, agonizando. Pero no. Siguió. Entonces pensamos que es porque no le gusta estar afuera, o porque lo dejan solo o porque sencillamente, los dueños no están en la casa. Es insoportable, sobretodo cuando ofrece su concierto a eso de las 3 AM.
Los vecinos que viven frente a mi casa, sí que son graciosos. Empezando por el de la esquina, que pintó el “Alpino” de amarillo; siguiendo por el de más al medio, que tiene dos de los perros más bobos que he conocido, aunque por suerte uno ya no está. Los dos, ladran todo el día, son feos y a esto se le suma que la empleada, se prepara para irse fuera del hogar. Es decir, saca la moto, se pone el buzo, la campera, el casco, los guantes y la prende. Tarda unos cinco minutos en los que los canes se desviven por ladrar y saltar. Lo hacen con mucha pasión. Y ella, con mucha “pachorra”.
Completan la nómina de vecinos indesesables, el que está “justito” frente a mi casa. Ejemplos: 1) sacó de raíz un árbol que estaba en su vereda y le daba sombra y ahora estaciona su auto en la nuestra, a la sombra de nuestro árbol, y no deja lugar para nuestro auto. Divino. Y ahora, hace poco, terminaron de construir una pileta en la parte de adelante del parque, no atrás, como la gente normal lo hace. O sea que en el verano 2011 tendremos más ruido.
Me dirán que soy un “quejoso”, un viejo, pero les juro que a veces cansan. Pero, como dijo un amigo mío hace un tiempo “hay que convivir”, entonces tolerás. Igual, mucho no me preocupo, porque queda menos de un año para mirar a todos desde un 5to. Piso…