sábado, 4 de abril de 2009

El bar amigo

Hace unos minutos, estando en el diario, abrí un Word, y como la experiencia (mala) indica, guardé el documento antes de escribir la primera palabra. Lo nombré con una “B”, mi inicial.
Eso de la experiencia, viene a que, en este laburo, muchas veces me ha pasado de no guardar y perder todo. Y putear.
Lo que cito en el título y en el primer párrafo, se me ocurrió hace unos segundos, cuando chateaba con Fede, amigo del trabajo quien en este momento está a una compu de distancia.
Hablábamos de novias, de ex, de nuevas, de juntadas. De festejos, de situaciones hipotéticas y nombramos a nuestro bar amigo, que nos aguanta la razón. “El Estar”, acá en Mardel, en Gascón y Catamarca.
Con mi hermano empezamos a ir hace bastante. Y con la banda del diario fuimos mucho en este último tiempo hasta que la camarera se rayó, trató mal a Santi una vez que él fue con la suya, y nos distanciamos. Hace unos días, la echaron y cuando nos enteramos, llegó la reconciliación.
Porque el encargado nos trata bien, nos conoce. Nos da vasos de vidrio y nos pone los temas que le pidamos (rock en castellano sí o sí). Y otro Fede, que antes laburaba, se hizo amigo nuestro sencillamente por esas mismas razones. Luego dejó, y ahora retornó, como nosotros. Ayer volvimos, con mi hermano, el Gasty y el Mati, protagonistas del post anterior. La pasamos bien, y barato.
Mi historia acá en Mar del Plata ha estado marcada por varios bares amigos. El primero fue el Bar de Hugo, o Parada 7, ubicado en Santiago del Estero y Alvarado. Con mis hermanos, vivíamos a media cuadra y una vez, volviendo de no sé dónde con Santi; al pasar, escuchamos que sonaba La Vela. Condición clave.
Empezamos a frecuentarlo y se dio lo mismo que en el presente. Vasos de vidrio, descuentos, “nuestra” música. Y acústicos con amigos, y varias borracheras. Ya no existe. Primero cerró y tiempo después, el genio de Hugo falleció.
Otro bar amigo fue, sin dudas, Agarrate Catalina. O para nosotros, Catalina simplemente. Laburaba Juani, uno de la banda del diario, y tenía mucha onda el lugar. Al cóctel infalible nombrado dos veces más arriba, se le sumaba el Cantobar de los viernes, el “recital” del gordo Rodrigo los sábados y la pizza libre por 5 pesos. Nos hicimos amigos de los amigos de Juani, también de las camareras y fue nuestro lugar de cabecera durante un tiempo.
Conocí a la persona más hermosa del mundo. Ahí la ví por primera vez y ahí nos pusimos de novios. Imposible olvidar, todo. Tremendo.
Con el Bar de Hugo, Catalina y El Estar, tenemos tres bares amigos, pero posta eh. De los que nunca fallan. Siempre están en el recuerdo y en el presente.
Un rato después, con Fede ya no chateamos de lo del principio, pero su frase “tenemos que copar ese bar”, todavía resuena…

2 comentarios:

Anónimo dijo...
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Clarisss dijo...

Todos tenemos un "bar amigo". En mi caso va variando a medida que mi amigo alquila una barra en otro bar, y así vamos rotando.
Calvino sin duda tuvo sus momentos para mi grupo, y tengo buenos recuerdos y metidas de pata en ese lugar.
Qué lástima que no llegué a la época de Catalina, aunque debemos haber coincidido porque lo frecuentaba con un grupo de amigos (Me acuerdo del músico que cantaba temas de Leo Mattioli).
Sin embargo creo que llegamos a adoptar como "lugar amigo" Lo + pancho para la cena, no???
besos Berrr!!! Me encantó este post!!