martes, 7 de julio de 2009

Sobrino del corazón

Siempre dicen que, cuando te estás por morir, se te pasa toda tu vida en un segundo. Imágenes, sensaciones, momentos. Nunca lo experimentamos, obvio. Y el que lo hizo, no lo pudo contar lamentablemente.
Algo parecido me pasó el otro día. Estaba conectado y apareció Vir y me dijo “nacióóóóóóó!”. Era 3 de julio, se refería a Francisco, el hijo de su hermana Victoria y Nacho.
En ese momento me emocioné mucho. Porque ellos son personas muy queridas, están en un lugar muy querido y yo, lejos. La mariconeada fue muy fuerte. Además, estaba en el diario, sin nadie con quien comentar y compartir semejante alegría. Hubo puchero.
Porque como conozco a la reciente mamá desde hace más o menos 18 años, este notición pegó fuerte.
Recuerdos de la infancia, flashes de momentos que siempre están ahí para aparecer cuando no los esperás. Su casa, la cocina, el (y los) sillones marrones del living y el televisor con el control remoto de los botones re duros.
La torta de los 80 golpes de Liliana, la camioneta Ford F100 celeste y blanca de Juan Carlos, el Renault 18 celeste, los mates que antes no tomaba y miraba de lejos, los cuadros de Virginia, las fotos viejas, el juego ese que puso de moda Susana Giménez que no me acuerdo cómo se llama. Me acordé, el “SUcesos”. Las visitas de sus primas de Juárez, el matineé de Buho´s. Su cumpleaños de 15 y mi negativa rotunda a bailar el vals. Las miles de veces que la acompañé a su casa de noche (y también a Virginia), las charlas en la vereda, las vueltas en auto. Arjona, la colección de rock nacional de la revista Noticias, su negativa a escuchar Los Cadillacs. Boca, siempre Boca.
Más grandes, aunque no tanto como creíamos, el viaje a Bariloche, la parte que me eligió para que desfilemos para una boludez del video que nos hacían. Ir a La Madrid para egresar con mis amigos y amigas de la vida y de siempre, y que no pueda elegir bajar con ella. Recuerdo que lo hice con una cuyo sobrenombre era “Thalia”, imagínense.
Visitas, siempre. Mías en la mayoría de las oportunidades. A La Madrid o a La Plata. Almuerzos, cenas, y por fin, mates compartidos. Aunque siempre había un “vos no sos muy matero”.
Las miles de cartas que me escribió cuando me fui a Tandil y también cuando me vine a Mar del Plata. Desde La Madrid o desde La Plata, ella fue la que lo hizo con más constancia. Realmente era importante tener ese nexo. Su rechazo a la tecnología, que logró vencerla y ahora hasta tiene Facebook. Y en el msn, donde chateamos de vez en cuando.
No pude estar cuando se recibió de abogada; pero sí en su casamiento, en enero de 2008. Aparecer en una foto en su video jaja. Muchas cosas en muchos años.
También es muy importante y me acuerdo, de cuando le presenté a mi compañera de vida desde hace 3 años. Le regaló un saquito para Francisco, tejido por ella misma cuando fuimos a La Madrid para otro casamiento, el de Emilia. Fue lindo ese momento.
Tanto tiempo ha pasado, y hoy somos tíos del corazón. Ella es mamá. Recuerdo los primeros pasos de su noviazgo con Nacho. ¿Cómo pasa todo tan rápido?
Sin dudas, si algo he aprendido, es que tener siempre por ahí esos recuerdos y muchos otros que ahora no vienen, es una de las cosas más lindas de la vida.
Ojala este nuevo bosterito tenga la misma esencia que su mamá, su papá, sus abuelos, su tía Virginia y su gente. Ojala pueda recordar esas pequeñas cosas y ser feliz. Desde donde me toque, prometo ayudarlo.

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